• elenapasso

Final de vida en clave de Fe







Final de vida en clave de Fe

P. Gustavo Jaimes, svd



En las vísperas de Pentecostés, se realizó un ciclo de conferencias sobre la etapa final de la vida, organizado por el Consorcio de Médicos Católicos en el Sanatorio Mater Dei de CABA


El Consorcio de Médicos Católicos (CMC) de Buenos Aires organizó la conferencia sobre el “Final de la vida en clave de fe” con cuatro ponencias de profesionales médicos en el Sanatorio Mater Dei (SMD) de las Hermanas Hijas de María de Schoenstatt.

Los temas expuestos fueron la experiencia y la vivencia de enfermar, la sedación paliativa, los cuidados paliativos y las características del primer emprendimiento en el país del Hospicio (hospice), hace 20 años, fundado por el P. Juan Pablo Conteponi, capellán del Hospital de Vicente López.


La Hna. Rafaela de las Hijas de María de Schoenstatt da la bienvenida a los miembros del CMC y a la concurrencia y nos comparte la misión que tienen en el SMD de “hacer docencia” con el personal sanitario sobre temas de bioética y especialmente, sobre la defensa de la vida y la amenaza de la eutanasia. Agradece a Dios, la posibilidad de ofrecer el espacio del SND para que el CMC pueda realizar su encuentro.


La Dra. Elena Passo inicia la primera exposición con el tema “Ser uno en el dolor” presentando una síntesis de su libro homónimo, haciendo un abordaje interdisciplinar desde la teología, antropología, filosofía y moral cristiana. Hizo una valoración de los conceptos de dignidad humana, persona, ética de los medios para la praxis médica, asistencia paliativa, poniendo énfasis en la comunicación de la verdad al paciente como un derecho del propio enfermo y oportunidad para trascender desde la esperanza del buen morir. Observó la realidad de la autonomía del paciente y sus límites a la hora de evitar el sufrimiento cayendo en la supresión de la vida humana.

A continuación, el Dr. Fabián Romano, compartió el tema “La vivencia y la experiencia de enfermar” a partir del concepto de estar y ser sanos como una experiencia de libertad, ya que estar enfermos es ser esclavo de algo. Luego de hacer la distinción entre vivencia (hecho de vivir) y experiencia (juicio y valoración de lo sucedido) de enfermar, especifico que el acto médico clínico frente al enfermo es un acto holístico. En la enfermedad terminal, el enfermo no es terminal porque trasciende, Gracias a la enfermedad y al conocimiento de padecer una enfermedad terminal el enfermo puede asumir su historia, su vulnerabilidad, se enfoca en lo importante, en lo esencial. El dolor es un signo, una afección, en cambio “el sufrimiento físico se da cuando de cualquier manera «duele el cuerpo», mientras que el sufrimiento moral es «dolor del alma» (Salvifici Doloris, 7). Terapéuticamente el enfermo con una enfermedad terminal, es un paciente que todo lo ESPERA: espera a los médicos, espera a la familia, espera que lo atiendan, espera los cuidados paliativos, espera la muerte. Siempre hay que estar, pero no al lado del enfermo sino del lado del enfermo. Acompañar al enfermo con

nuestra presencia en silencio. Es importante que haya un diálogo donde la escucha del enfermo sea lo primordial y tener en cuenta que “las palabras generan heridas más profundas que un bisturí”.

La tercera intervención en este ciclo de conferencias lo hizo la Dra. Raquel Bolton, especialista en bioética, con el tema “Sedación paliativa”, planteando una pregunta: ¿la sedación paliativa es una forma encubierta de eutanasia? Esta pregunta pone en evidencia que concepto o valor que se tiene sobre la dignidad de la persona humana. Es una pregunta que lleva a un debate en la ciencia médica y también en la realidad nacional por la presentación de parte de legisladores de tres proyectos de ley sobre eutanasia.

Luego, realizó un análisis técnico pormenorizado de la praxis médica de la sedación paliativa, presentando los temas de proporcionalidad de la aplicación de la sedación, personal calificado, en qué situaciones aplicarla, el consentimiento informado del paciente, la reducción de la conciencia del paciente y el principio del doble efecto entre intencionalidad y proporcionalidad de la aplicación de la sedación paliativa. Al final especificó otros temas relacionados con la intencionalidad de la sedación paliativa, desde los fines de evitar el sufrimiento emocional existencial del enfermo y suprimir el dolor para tener una muerte en paz. Por último, nos recordó que el dolor se oculta en el sufrimiento espiritual. Que es más importante sostener al enfermo en el final de su vida y no caer sólo en ayudar a que muera sin dolor. Los enfermos “incurables” no son “incuidables”, hay que tener la ternura de valorar a la persona con los cuidados paliativos desde una adecuada sedación paliativa y que como ciudadanos exigir a los legisladores que traten leyes sobre el tema: no a la eutanasia, sí a los cuidados paliativos.

Finalizando la conferencia, el Dr. Armando Garcia Querol, presentó de manera vivencial y encarnada su experiencia de estar a cargo, durante ocho años en el primer Hospicio (hospice), fundado por el P. Juan Pablo Conteponi, capellán del Hospital de Vicente López. Aclaró que compartir el tema de los cuidados paliativos tiene la realidad y el desafío de: “Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre” (To cure sometimes, to relieve often, to comfort always). La toma de conciencia de la importancia sobre los cuidados paliativos, se empieza educando y tratando el tema en la familia, en la escuela, en la universidad y en la sociedad. El Hospicio (hospice) es una acción fruto del voluntariado y de bienhechores y donantes. Funciona como un centro de cuidados paliativos para personas con enfermedades terminales solas y abandonadas, no es un geriátrico, ya que es un espacio para todas las edades. Es un lugar donde el ambiente y el clima tiene que ser como en una casa de familia o familiar, esto facilita el encuentro, se recupera el enfermo en dignifdad, porque se siente cuidado y acompañado. No sólo hay solidaridad y empatía, hay también reciprocidad. Es experimentar el efecto de la gratuidad desde el espíritu de Mateo 25, asistir a los más pequeños desde la medicina paliativa en el “ars moriendi” (el arte del morir, del buen morir).

El personal de salud cuando verdaderamente se compadece y pone su experiencia de vida al servicio del paciente, este evoluciona favorablemente. Es encontrarse con la presencia del Misterio, de lo inesperado y de la paradoja. Los cuidados paliativos deben generar un ambiente de no abandono, de ternura, que, junto con la situación de cada enfermo, se ayuda

con medicamentos y atención médica paliativa. Los problemas humanos no se solucionan sólo resolviéndolos, se solucionan dando respuestas humanas.

Concluida la conferencia, nos reunimos en la capilla del SMD y celebramos la solemnidad de Pentecostés con la misa presidida por el encargado de la Pastoral Hospitalaria de la Arquidiócesis de Buenos Aires, el P. Andrés Tello Cornejo. Al final de la eucaristía la Junta Directiva CMC, renovó su consagración en el servicio a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.