• elenapasso

¿Cómo llevamos adelante la sinodalidad en los hospitales?





Encuentro Nacional de Pastoral de la Salud

Alta Gracia - 22 al 24 de julio 2022


“¿Cómo llevamos adelante la sinodalidad en los hospitales?

Caminando junto a los enfermos, sus familias, los voluntarios

y los profesionales de la salud”


Pbro. Andrés Tello Cornejo

Buenos Aires




“Estuve enfermo y me visitaron” - Mt 25, 36


“La Pastoral de la Salud es la acción evangelizadora de todo el pueblo de Dios, comprometido en promover, cuidar, defender y celebrar la vida, haciendo presente la misión liberadora y salvífica de Jesús en el mundo de la salud” - Número. 90, Guía para la Pastoral de la Salud - CELAM.


“Los pastores caminan con el pueblo, a veces adelante, a veces en el medio, a veces detrás. El buen pastor tiene que moverse así. Delante para guiar, en medio para animar y no olvidar el olor del rebaño, detrás porque el pueblo tiene también “instinto”. Tienen un instinto para encontrar nuevos caminos hacia delante, o para encontrar el camino perdido” - Papa Francisco, Roma, 18 noviembre 2021.


Pastoral Hospitalaria en la Arquidiócesis de Buenos Aires


. El Hospital:

Desde su inauguración en la antigua Buenos Aires, los Hospitales Municipales fueron construidos con una Capilla y una casa para las Religiosas, contando con la presencia de un Capellán y de Religiosas para asistir a los enfermos internados.

Allí, es donde se ejerce la Capellanía, haciendo presente la Iglesia en medio de un ámbito estatal (salvo los Hospitales Privados), pluralista, multicultural e interconfesional. En él convergen los pacientes, sus familias y el personal hospitalario. A lo largo de un día, muchas personas entran por sus puertas, unos para hacerse atender y otros para trabajar.

En medio de la ciudad, los Hospitales son santuarios del dolor, donde la Iglesia celebra y renueva la fe con los enfermos, sus familias y el personal sanitario.

La Pandemia por Covid-19 puso sobre nuestra mirada, la cercanía de la enfermedad y de la muerte. Acrecentó en el hombre el miedo, pero no siempre despertó la conciencia de la finitud, la necesidad de la cercanía de Dios y a descubrir que fuimos creados para la vida eterna. Y desde lo más profundo vuelven a surgir las preguntas:

¿Está pasando Dios en medio de la enfermedad y la muerte?

¿Cómo hacer presente y celebrar el misterio pascual de Jesús?


. Los Pacientes:

Parte de ellos viven en la Ciudad de Buenos Aires, otros son del Gran Buenos Aires, del interior del país y una parte son extranjeros (algunos con residencia en Argentina, mientras que otros vienen a hacerse atender y luego vuelven a su país de origen).

La enfermedad marca un momento especial en la vida de las personas, se junta el dolor físico, emocional, espiritual, y la incertidumbre por el futuro:

¿Me voy a curar?

¿Cómo voy a quedar?

¿Moriré?


. Dos realidades que duelen: pobreza y soledad.

Pobreza:

La pobreza enferma y a la vez la enfermedad empobrece.

Gran parte de los pacientes viven en situación de pobreza material y sufren muchas necesidades.

Soledad:

Por el aislamiento preventivo obligatorio, la Pandemia por Covid-19 mostró el rostro de la soledad en los hospitales. Pero hace tiempo que vemos que muchos pacientes están solos, aun contando con familiares, los visitan poco o nada. En la ciudad de Buenos Aires hay gente que vive, se enferma y muere sola.


. Fe religiosa:

Hay pacientes que viven la enfermedad con profunda fe religiosa, con fe en Dios, en Jesús y las distintas devociones a la Virgen y los Santos. Ellos piden poco los sacramentos y más los sacramentales. Se percibe una religiosidad muy simple y sencilla; y en los pacientes del interior y en los pacientes extranjeros, la vivencia religiosa es más profunda.

Y a la vez esta religiosidad contagia, muchos de ellos evangelizan a otros enfermos, el personal y también a los que somos parte de la Capilla del Hospital.

Al mismo tiempo, muchos pacientes se declaran ateos o agnósticos, otros con una fe apagada o tibia. También están los que se alejan de Dios, culpándolo de su enfermedad o la de sus seres queridos.

La Pandemia por Covid-19 mostró también el duro rostro de la muerte frecuente, pero:

¿Despertó en nuestros fieles la fe y la esperanza en la vida eterna?


. Falta de sentido existencial

Hace tiempo que los Capellanes nos encontramos con un hombre nuevo, un hombre en el que el dolor y la enfermedad no lo interpelan, no le preguntan ni le interrogan nada, y vuelve a su vida cotidiana con una experiencia poco significante del paso por el Hospital. Hay un proceso de curación médica, pero no siempre de sanación interior.

Cada vez más, se constata una pérdida del sentido de la existencia y religioso de la vida, de la enfermedad y de la muerte. Una vida sin Dios, una enfermedad sin misterio y una muerte sin un más allá.


. Pastoral Bautismal:

No hay que dar por supuesto el Bautismo de nuestros hermanos. En el Hospital uno se lleva la sorpresa de la cantidad de enfermos internados que no han recibido los sacramentos de iniciación cristiana. Por eso la pastoral bautismal propuesta por el Cardenal Bergoglio durante el camino de la Asamblea Arquidiocesana, en la Pastoral Hospitalaria es un buen punto de partida para celebrar la fe con nuestros hermanos enfermos. Preguntarles si están bautizados, proponerlo a quienes no lo han recibido; y a quienes lo han recibido, renovar la fe bautismal mediante la oración, los sacramentos y el encuentro fraterno. Impacta los enfermos que ya ancianos reciben con profunda fe (y como una deuda pendiente) el Bautismo, la Comunión y la Confirmación.

En los hospitales pediátricos son el pedido más frecuente de los padres ante la enfermedad grave de sus hijos.


. La Familia del Paciente:

Ellos también requieren la atención del Capellán, les duele la enfermedad del ser querido y necesitan compañía en medio de tantas preguntas y dolor. A veces uno atiende más al familiar que al paciente, más cuando hay un niño enfermo, o cuando el paciente está grave o moribundo.


. Los Profesionales de la Salud:

.El recorrer el Hospital te va acercando a los que trabajan en el Hospital. Se ven casos heroicos como el de los Médicos Residentes, con largas jornadas de trabajo, muchas guardias semanales, la exigencia del estudio para formarse en la especialidad y poco descanso (¡Cuánto tenemos que aprender e imitar para nuestro apostolado!) o el de los Enfermeros, con largas jornadas de pie, yendo y viniendo para asistir al paciente. Ellos también buscan al Capellán: una palabra amiga en medio de su cansancio hospitalario, en los casos clínicos difíciles de resolver, los problemas personales, las vivencias o dudas en la fe. Muchos también buscan al Capellán en su vida religiosa: confesiones, casamiento, el bautismo de sus hijos, bendición de la casa o de su nuevo auto, etcétera.

También es bien recibida la visita del Capellán cuando un trabajador está internado, y más aun cuando muere: cuanto bien hace nuestra presencia en el velorio, el cementerio, o en la Capilla que se llena cuando se celebra la Misa para recordarlo.


. Los Capellanes:

En la actualidad, todos los Hospitales pertenecientes al ámbito del Gobierno de la Ciudad y parte de los hospitales privados cuentan con un Capellán nombrado por el Señor Arzobispo de Buenos Aires. Ante la vacante en un hospital, el Cardenal Mario Poli consulta el parecer del Equipo que Coordina la Pastoral Hospitalaria.


. Equipo Coordinador: el Padre Ramiro Pizarro (Capellán del Hospital de Clínicas) es el Director de la Pastoral Hospitalaria y lo acompaña un Equipo Coordinar de tres Capellanes.


. Reuniones: los últimos jueves de cada mes nos reunimos al lado del Carmelo de Potosí, en la casa del Padre Lella y del Padre Lizarraga (con la presencia promedio de un poco menos de la mitad de los Capellanes existentes).

Algunos Capellanes tienen dedicación full time, otros además, tienen nombramiento de Vicario Parroquial o Párroco.


. Trabajo pastoral hospitalario: el trabajo del Capellán no es solo la asistencia espiritual del enfermo, también junto a las Religiosas y a los Voluntarios, organizan la caridad en el Hospital y acompañan a los familiares de los pacientes y al personal hospitalario. Es un pleno trabajo misionero, donde recorriendo sala por sala de internación, se “sale al encuentro”.


. Comité de Bioética: es un espacio donde es valorada la presencia del Capellán, para dilucidar los casos clínicos difíciles, participar de los Ateneos Médicos, y lograr así la “evangelización de la cultura” en el ámbito médico, iluminando y formando la conciencia de los profesionales de la salud en cuestiones bioéticas.


. Las Religiosas:

Diez de los hospitales públicos cuentan con Religiosas, que en su gran mayoría, residen en el mismo hospital. Son respetadas y su labor es reconocida por todos.

Dificultades: los nombramientos en el ámbito del Gobierno de la Ciudad son engorrosos, y a veces la Congregación traslada a las Religiosas, con lo cual hay que empezar de cero el nombramiento de la Religiosa reemplazante. Además, en las Congregaciones las Religiosas van envejeciendo y hay menos candidatas a cubrir las vacantes. Vamos perdiendo la presencia de las Religiosas en los hospitales.


. Los Voluntarios:

Muchos hospitales cuentan con Voluntarios pertenecientes al “Servicio Religioso Pastoral”, que con alegría visitan al paciente, les dan de comer, los asisten en algunas de sus necesidades (ropa, elementos de higiene, etcétera.), los preparan en la catequesis y les acercan la Sagrada Comunión.

Equipo Coordinador de Voluntarios: se ha formado un equipo de voluntarios representantes de distintos hospitales, que participan de la reunión mensual.

Dificultades: como en gran parte de la vida de la Iglesia, cada vez hay menos voluntarios, van creciendo en edad, hay más mujeres que hombres, y pocos jóvenes.

Con la Pandemia por Covid-19, durante un tiempo los voluntarios no pudieron entrar a las salas de internación, y en el regreso hay menos voluntarios: algunos murieron, otros no se animan a volver.

Cursos de Formación: todos los años se realizan dos cursos. En el primer semestre para los Voluntarios nuevos y en el segundo semestre para todos los Voluntarios, no solo para los que asisten a los hospitales, sino también para agentes pastorales en parroquias.

Además, al comenzar el año se realiza en el Seminario Metropolitano el “Retiro Espiritual de Cuaresma para Voluntarios”.


. Los Seminaristas:

Algunos Hospitales cuentan con la presencia de los Seminaristas durante la Misión de Verano, y también con la formación en Pastoral Hospitalaria durante un trimestre, para los que están en segundo año del Lectorado.


¿Cómo hacer más fecunda la evangelización en la ciudad?


. Organización Arquidiocesana:

Queremos pasar de una “Pastoral Hospitalaria” a una “Pastoral de la Salud”, donde además de los Hospitales, cada parroquia cuente con grupos de “Pastoral de la Salud”.


. Las Parroquias:

En las Parroquias hay una atención pastoral de los enfermos, pero no una “pastoral de la salud organizada”. Sería bueno que en cada Parroquia se organicen grupos de “Pastoral de la Salud” (con una identidad propia de esta pastoral), con la presencia de Ministros de la Sagrada Comunión y agentes pastorales, para visitar a los enfermos en el radio parroquial, y realizar formación permanente sobre temas propios a esta pastoral (ejemplo: Santuario Jesús Sacramentado).


. Catequesis:

En nuestra catequesis, además de enseñar el sacramento de la Unción de los Enfermos, hay que hacer conocer sobre la realidad del enfermo (soledad, pobreza, dolor, sufrimiento, necesidad de cariño, etcétera), el sentido religioso de la enfermedad, el deber cristiano de visitar a los enfermos y de orar por ellos, empezando por los enfermos y ancianos de la propia familia, y los de nuestra propia comunidad cristiana.

Además, hay que preparar a nuestros creyentes para el momento de la enfermedad, del dolor, del sufrimiento y la muerte. Mucha gente se sorprende cuando se enferma, como si nunca hubiese estado en sus planes la posibilidad de enfermarse. Todos en algún momento de la vida vamos a enfermarnos.

Hay que realizar una catequesis permanente sobre la Unción de los Enfermos, mucha gente sigue con la idea de “Extremaunción”, y recién llama al sacerdote cuando está por morir.


. Los Voluntarios:

Tenemos que cuidar el propio rebaño. También hay que fomentar las “vocaciones hospitalarias” para crecer en cantidad de Voluntarios hospitalarios y de personas que quieran visitar a los enfermos y ancianos del radio parroquial.

Cursos para Voluntarios:

Estos Cursos fortalecieron el Voluntariado, hicieron que se fueran conociendo y relacionando entre ellos. Falta integrar algunos Voluntarios de hospitales que aún no concurren, y que se vaya extendiendo la participación de los agentes pastorales de las parroquias.


. Los Capellanes:

A manera de “Decanato”, sería bueno contar con la presencia de todos los Capellanes en la reunión mensual, para compartir un espacio espiritual, de formación permanente, compartir experiencias, y lograr criterios comunes en esta pastoral específica. El “trabajo en equipo” siempre es una fortaleza pastoral.


. Pastoral Hospitalaria:

Es una pastoral netamente misionera y sinodal: muchas veces estamos acostumbrados en las Parroquias a recibir a los que vienen. En el Hospital se sale al encuentro, de los que están cerca y de los que están alejados de la fe, y de los que viven realidades muy distintas.

El Papa Francisco nos propone la sinodalidad como una escucha, como un caminar juntos, el hospital vive diariamente este caminar juntos en la escucha, en el momento difícil del dolor, la enfermedad y la muerte.

Es una pastoral de misericordia: acompañar a la persona en uno de los momentos más difíciles y trascendentes de la vida.


. Sínodo Arquidiocesano:

El Sínodo nos propone caminar juntos, escucharnos, revitalizar la evangelización en la Ciudad de Buenos Aires. Es lindo ver muchos espacios e iniciativas de nuestra Iglesia Arquidiocesana llenos de una fe viva y contagiosa.

En palabras de Henri Nowen, somos “sanadores heridos”, somos evangelizadores enfermos esperando ser sanados.

Que el camino sinodal sea el paso de Jesús con su Oleo Santo, que nos unja y nos diga: “levántate y camina, tu fe te ha salvado”, y celebremos con nuestros hermanos lo que el Señor está obrando en todos nosotros.