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Eutanasia: ¿La única opción para aliviar un dolor?




Dra. Raquel Bolton

Médica Bioeticista (MN.72.162)



Diversos debates preocupan a la cultura contemporánea, entre ellos, el significado del morir y el deber moral de aceptar la muerte.


El sufrimiento toca la naturaleza de la persona. La experiencia del dolor que acompaña a la enfermedad y la atraviesa es inevitable, llevando muchas veces al paciente a una situación límite. El derecho a una calidad de vida en la etapa terminal de la enfermedad, se sustenta bioética y jurídicamente, en los principios y derechos de dignidad en la persona humana.


Se define al dolor como una sensación desagradable y una experiencia emocional frente a una lesión tisular, actual o potencial. Desde un diagnóstico objetivo e intervención científico-técnica se clasifica al dolor demostrando una fisiopatología, localización y seguimiento farmacológico.

El dolor se oculta en el sufrimiento. El sufrimiento es considerado como una experiencia ante el dolor, que interrumpe la continuidad vital desafiando la totalidad unificada de la persona con afectación también de la dimensión espiritual y social.


Ser presencia al lado de los enfermos, desde la actividad médico-sanitaria lleva implícito un diálogo entre una confianza en el marco del sufrimiento y la enfermedad y una conciencia que se hace cargo de la necesidad para asistirla y acompañarla.


Se entiende por eutanasia en sentido verdadero y propio a una acción o una omisión que por su naturaleza e intención causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor. Con la eutanasia o el suicidio asistido se elimina la vida de quien sufre para que deje de sufrir; su petición por parte de los enfermos estaba presente en civilizaciones de la antigüedad, la misma ya se practicaba estando dentro de las costumbres a través de un acto querido y programado, asimismo, presente desde el origen mismo de la medicina, encuentra su rechazo en el juramento hipocrático.


Es paradójico consentirla, en momentos en que la medicina ofrece alternativas de progresiva asistencia con un cuidado activo e integral, a partir de equipos interdisciplinarios para privilegiar las distintas dimensiones del paciente en su dolor o sufrimiento existencial. La verdadera compasión humana "no consiste en provocar la muerte”.


Escuchar al paciente en estas situaciones desde el entorno familiar y profesional, supone muchas veces acompañar a encontrar el sentido a las situaciones difíciles que atraviesa para afrontar y paliar el dolor y el sufrimiento.


Publicado en Editorial Mendoza Online.22/7/2022