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En el día del Padre




Dr. Luis Durand

Estimados amigos,


Estamos por celebrar el “día del padre”… claro que mi papá decía que “todos” son los días del padre, de la madre, de los niños…

Entonces, este “festejo ocasional”, puede tener un fin simplemente comercial, o servir como un momento de reflexión (tanto para padres como para madres)… cada uno podrá darle el sentido que considere apropiado. Debemos ser respetuosos de ese enfoque que le surge a cada uno, pero podemos ayudarnos…


Nadie puede esquivar el hecho de que es hijo, y que lo será durante toda su existencia. Pero, la mayoría en este consorcio, seguramente ya somos, o seremos, padres.

Para los católicos, la imagen del padre, y de la madre, tienen un sentido muy especial. Compartimos la idea, de todos aquellos que sienten, que los padres nos protegen y nos guían.

¿Cuántas veces repetimos, más o menos automáticamente, “Padre nuestro…”?


Cuando afirmamos que “sentimos” que nuestros padres nos guían… nos referimos a que nos guían hacia el bien, al menos, ese es el ideal de padre que llevamos grabado a fuego en nuestro corazón…

Guiarnos “hacia EL bien”… pero principalmente hacia el bien común, que es lo opuesto al egocentrismo… Tal vez, es un momento para analizar si a veces no confundimos, como si fuera una “protección” para nuestros hijos, al hecho “que ´tengan’ al menos igual, o si fuera posible, un poquito más que los demás, para que no se ´sientan menos´…” (referido a bienes materiales).

Bueno… creo que todos podemos equivocarnos… no es fácil SER padre… se aprende sobre la marcha, y estamos expuestos a confundirnos… no cabe duda, que lo más importante, es la BUENA INTENCIÓN.


Se puede ser “solo” hijo, que es un extraordinario rol, como le tocó ser a nuestro Señor Jesucristo. Pero, una vez que se es padre o madre, se pasa a ser “padre/hijo” o “madre/hija” para toda la vida…


¿CÓMO se podría aprender a ser un mejor padre?

y… ¿CÓMO podríamos enseñar a nuestros hijos a ser mejores padres… para nuestros nietos?

¿Ayudándolos a consentirlos, a darles más cosas materiales que la que nosotros le dimos a ellos?

Mmm… creo que, aunque reconozcamos “haber estado algunas veces en ese lugar”, la mayoría sentimos que ese, no es un buen camino.

Los hijos necesitan reforzar el valor de si mismos (lo que se denomina “la buena auto-estima”)… para que, sabiendo lo valiosos que son, puedan florecer mejor, y dar buenos frutos… uno de ellos, en sus roles de “buenos hijos”.

Pero… ¿QUIÉN les enseñará a ser “buenos hijos”?

¡Ahí SI! En eso si podríamos lucirnos… sobretodo cuando llegamos a ser padres. En ese momento, solemos entender mejor las preocupaciones, y los buenos consejos, de nuestros padres y madres… casi que ahí, en esa etapa, cuando llegamos a ser padres,

vamos comprendiendo más en plenitud lo que debe “hacer un buen hijo” (lo que podríamos o deberíamos haber hecho nosotros, “tantas veces”…).

Porque se es un “buen hijo”, en referencia al padre, y se es un “buen padre” en referencia al hijo. Dos roles muy distintos, con responsabilidades, y también alegrías y “recompensas”, muy diferentes… Tal vez, también sea un buen momento para reflexionar sobre esos roles que nos tocan vivir… Podrán venir alegrías o tristezas, en gran parte, según cómo asumamos esos roles.


Es posible, que para ayudar a nuestros hijos a ser “mejores padres”, primero, debamos darles un buen ejemplo de cómo ser “buenos hijos”…

SIEMPRE se está a tiempo de ser un buen hijo. A veces con pequeños o grandes gestos presenciales; o simplemente, con humildad y admiración, resaltando la memoria de nuestros padres, frente a nuestros hijos…


Va llegando el día del padre… y quienes somos padres, en general, pensamos que es “nuestro día”…

Tal vez sea mejor pensar que SIEMPRE será el día de nuestro papá… buscando la forma de llevar un buen ejemplo a nuestros hijos, sobre cómo ser “buenos hijos”… tal vez, un requisito fundacional, para luego ser “mejores padres”…


No lo se… no es fácil pretender dar “consejos”…

Si estoy convencido, que cuando tengamos dudas, sobre este o cualquier otro tema, SIEMPRE es un buen momento para empezar nuestra reflexión interna, pensando a fondo la oración que nuestro Jesús (hijo/hermano) nos enseñó: “PADRE NUESTRO…”


Se viene el “día del padre”… un muy, pero muy, fuerte abrazo para todos.