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lunes 11 de septiembre del 2017

El bebé de tres padres y la toma de decisiones éticas y bioéticas en el inicio de la vida




“El bebé de tres padres y la toma de decisiones éticas y bioéticas en el inicio de la vida

Autora: Dra. Elena Passo

  • publicación

 

 FELAIBE. Bioética y Salud Pública en y para América Latina (2015). Capítulo: El bebé de tres padres y la toma de decisiones éticas y bioéticas en el inicio de la vida.



     ÍNDICE

1.      Introducción

2.      Objetivo

3.      Técnica de fecundación in vitro con tres progenitores

4.      Análisis Bioético: método triangular

5.      Contexto cultural actual: “umbrales de humanidad”

6.      El embrión humano: un fin en sí mismo

7.      Conclusiones

8.      Bibliografía

                                                           

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Existe en la actualidad un debate bioético motivado por la  intención de  utilizar en seres humanos procedimientos de fertilización in vitro con el aporte de material biológico proveniente de tres personas: dos mujeres y un varón.

Tan es así, que a la persona resultado de esta técnica se la denomina: “bebé de tres padres”.

Una de cada 6500 personas padece enfermedad mitocondrial, la cual es transmitida por vía materna. La utilización de técnicas de fertilización in vitro con el aporte de material proveniente de tres padres, donde una mujer es utilizada como donante de un óvulo sano, ha sido presentada como forma de obtener un embrión con mitocondrias sanas. Recientemente en el Parlamento Británico, con motivo de legislar sobre la utilización de estas técnicas, se ha suscitado un amplio debate. Se calcula que en Gran Bretaña, serían pasibles de utilización de esta técnica aproximadamente 150 parejas por año. Por supuesto, hubo líneas argumentales en defensa y detracción de la implementación de la misma.

Quienes están a su favor argumentan que la transferencia de material genético de la mujer donante del óvulo es ínfima -sólo correspondería al 0,18 % del ADN del cigoto- y además, que este DNA mitocondrial que codifica para 37 genes no se traduciría en caracteres fenotípicos de la persona. Sostienen además, que se daría una respuesta a aquellas mujeres que son portadoras de enfermedades mitocondriales evitando que la patología se transfiera a su descendencia.

Curiosamente, no existe una presentación al conjunto de la sociedad, en que se le explique con total claridad,   que estamos en presencia de la implementación de técnicas de carácter experimental en el inicio de la vida humana, cuyos  resultados y consecuencias son impredecibles. La argumentación que sostienen es en exclusividad desde la ciencia sin referencia a cuestiones éticas.

Nos preguntarnos: ¿Se puede prescindir de la reflexión bioética en temas que atañen a la vida y a la integridad humana? ¿La pretendida seguridad científica es tal? ¿Y si no fuera así, por qué es la única línea argumental presentada? ¿Hay detrás de estas cuestiones otro objetivo?

Los detractores de la implementación sostienen fundamentalmente planteamientos éticos y la ilicitud de la experimentación en seres humanos en el inicio de la vida.

 

OBJETIVO:

El presente trabajo tiene por objetivo realizar el análisis bioético de la implementación de la técnica de fertilización in vitro con material genético y citoplasmático de tres seres humanos: dos mujeres y un varón.

El marco referencial de este texto es el respeto de la dignidad humana y su expresión que es el cuidado de la vida y la integridad humana.

De todos los involucrados en el procedimiento nos avocaremos al ser humano en el inicio de la vida, no sólo por ser el más vulnerable y quien carece de posibilidad de expresión, sino porque su uso como un medio y objeto experimental nos interpela como humanidad.

 

TÉCNICA DE FECUNDACIÓN IN VITRO CON TRES PROGENITORES

La técnica de fecundación in vitro con tres progenitores o también conocida como de “Donación de mitocondrias”, se puede realizar de dos formas:

a.       Transfiriendo el núcleo de un ovocito inmaduro de la mujer afectada, al citoplasma de un ovocito de una donante sana al que previamente se le ha extraído el núcleo.

b.      Primero se fecundan los ovocitos tanto de la paciente como de la donante y luego se transfiere el núcleo del cigoto obtenido de la fecundación del ovocito de la paciente, al cigoto obtenido de la fecundación del ovocito de la donante.

 

ANÁLISIS BIOÉTICO: MÉTODO TRIANGULAR

 

El método Triangular de la Bioética Personalista ontológicamente fundada tiene tres pasos metodológicos:

a.       Análisis científico objetivo

b.      Análisis antropológico-filosófico

c.       Consecuencias éticas para la praxis operativa.

 

 

Análisis científico objetivo:

El comienzo de la vida de un ser humano está dado desde el momento de la penetración del espermatozoide en el ovocito. Se inicia en ese instante la constitución del cariotipo de la especie humana el cual en forma gradual, progresiva, coordinada e irreversible se expresará. Luego de incorporarse al ovocito el ADN del pronúcleo masculino, por acción de factores que se encuentran en el citoplasma de dicha célula, cambia su estructura y se observa su expansión. Ambos pronúcleos se sitúan en el centro del cigoto, se reorganizan y comienza la primera división celular de este embrión unicelular que dará lugar a un embrión de dos células. Durante este proceso se observan dos hechos fundamentales, uno es el proceso de la impronta génica y el otro es el de la polarización o asimetría celular.

El ovocito y el espermatozoide son células altamente diferenciadas, que se van preparando y madurando  a través de un diálogo molecular con el medio en el que se encuentran y luego se activan mutuamente.

“Para que la fecundación tenga éxito, los gametos femenino y masculino deben activarse mutuamente. Los gametos maduros deben encontrarse en un estado de represión de su actividad, y estar bloqueados de tal manera que la inhibición de cada uno pueda ser eliminada por la otra célula.

El éxito de la fecundación depende de que esta activación se produzca siguiendo las etapas apropiadas, y que lo haga de modo ordenado, recibiendo señales del medio y con un mecanismo de retroalimentación.” [1]

El ovocito aporta información no sólo a través del DNA presente en el núcleo y el DNA mitocondrial, sino que en su citoplasma se encuentran factores de transcripción y moléculas de RNA mensajero inactivas. Cuando el ovocito elimina el segundo corpúsculo polar, y convierte su núcleo en el pronúcleo femenino con la mitad de la dotación genética, se reinicia la síntesis proteica. Lo hace a partir de los RNA mensajeros mantenidos inactivos o bloqueados por formación de complejos estructurales con proteínas que no permiten la traducción. El cambio de conformación del RNA mediado por los iones Ca++ permite el cese de su estado de reposo y el paso a la traducción proteica. Con la traducción a proteínas de estos RNA mensajeros se sintetizarán las proteínas necesarias para la maquinaria de la división celular y  las proteínas de la membrana celular, mediadoras de las interacciones intercelulares del embrión temprano.

Se argumenta que al utilizar la técnica de “donación de mitocondrias” o de fertilización in vitro de tres padres, el DNA nuclear que tendrá el embrión es el de la paciente y su pareja, y éste es justamente el que se expresará en las características fenotípicas, que se busca que estén presentes en el futuro bebé. Se interpreta que el DNA mitocondrial aportado por el ovocito de la donante, es cuantitativamente menor y que se expresa en actividades mitocondriales, no relacionadas con la anhelada manifestación de los rasgos fenotípicos. En realidad esta aseveración es en parte correcta, pero la secuencia de nucleótidos del DNA, es apenas el primer nivel de la transmisión de la información genética. El orden en que estos genes se van expresando en el viviente, constituye un programa y es una información de segundo nivel.

“La secuencia de nucleótidos constituye el primer nivel de información. Cada gen secuencia posee un diseño ordenado y traducible al lenguaje de las proteínas, es un mensaje funcional.

 El orden en que se van expresando los genes a lo largo de la vida del individuo es un programa, una sucesión ordenada de mensajes; una información de segundo nivel. Con ese programa se forman los órganos, y los diversos tipos de estructuras. Es la información epigenética: una ampliación de la información genética ligada al desarrollo mismo del organismo.

El genoma contiene mucha más información que la debida a los genes. Hay secuencias inicio y terminación de la traducción a proteínas, hay secuencias reguladoras de la expresión, etc. Estas secuencias constituyen un mapa de interacciones para el reconocimiento específico por parte de moléculas reguladoras. Estas moléculas pueden ser proteínas y los genes que las codifican se denominan genes reguladores de la expresión de otros genes. Es un control de la información que se retroalimenta, y que permite una ampliación epigenética de la información de un gen.

El diseño morfológico emerge de la información epigenética en orden al todo, ya que amplifica de la información genética informando a las células del sitio que ocupan, es información posicional o información espacial, en el organismo en construcción.

La mayor complejidad de los individuos de una especie está en función de la capacidad de ampliar la información genética, y controlarla por retroalimentación. La función específica del segundo nivel de información es precisamente el crecimiento unitario.

Por lo tanto, la novedad es la adquisición de una información de segundo nivel o epigenética, unitaria, y coordinada, que controla partes, y que hace que el resultado sea siempre más que la suma de los componentes.” [2]

Podemos entonces concluir, que si la información epigenética es resultado de un diálogo molecular entre el DNA y los factores de transcripción presentes en el citoplasma –ya sea inactivos en el momento de la fecundación o sintetizados a partir de la información contenida en RNA mensajeros también presentes en ese lugar en su forma inactiva o bloqueada y vuelta activa con el cambio en los gradientes de CA++ al ingresar el núcleo del  espermatozoide- el citoplasma del ovocito de la donante, tendrá una participación a nivel de transmisión de información de segundo nivel o epigenética mucho mayor que el mero aporte de su DNA mitocondrial. Este mecanismo una vez iniciado se continúa en el tiempo y el espacio a través de un proceso de retroalimentación de la información donde la  inteligibilidad es la consigna.

La técnica de fertilización in vitro con tres progenitores tiene un grado muy alto de manipulación y existirá diálogo molecular entre DAN nuclear de un cigoto con un cariotipo propio y único y la información también con rango de información genética (segundo nivel) de otro ser biológico (donante de ovocito). Por lo tanto, podemos decir que desconocemos la consecuencia que la aplicación de esta técnica puede ocasionar al ser humano objeto de su instrumentación.

Hay otro tema no menor que despierta nuestro interés y es el impacto que como humanidad a nivel biológico puede ocasionar la aplicación de la misma. Tengamos presente que los cambios introducidos serán transmitidos a la herencia.

“El conocimiento actual de los seres vivos, la Nueva Biología, da razón de la dinámica del cambio de los seres vivos de lo simple a lo complejo, tanto en el desarrollo del individuo (ontogenia) como de la evolución de las especies (filogenia). La confluencia de ambas áreas de la biología ha dado paso a la nueva disciplina Evo-devo (Evolución-Desarrollo).

La dinámica evolutiva de las especies hacia la complejidad se apoya en la existencia en todo individuo de dos niveles de información. La información genética (la secuencia de nucleótidos de las hebras de DNA) que hereda de sus progenitores y la información epigenética que surge con la construcción del individuo a instancias del medio. La información genética es preinformación pero no es la única información.

La evolución no tiene un carácter meramente consecutivo como si sólo se tratara de la mera expresión de lo que ya estaba en su interior. Se trata de un proceso de desarrollo epigenético: de la interacción de unas estructuras con otras, surgen unidades nuevas y más complejas, con propirdades distintas a las de sus componentes. No es pues ni preinformación ni epigénesis. Ni mecanicismo ni organicismo.

Los cambios del mensaje, de la información genética contenida en el patrimonio genético, constituyen un factor evolutivo principal. Si el cambio afecta a la información genética se habla de microevolución; y si el cambio afecta a la información epigenética se trata de un proceso macroevolutivo…

La macroevolución tiene como filtro selectivo la ontogenia. Pequeños cambios en los genes rectores que controlan el desarrollo embrionario pueden traducirse en cambios radicales que den lugar a estructuras nuevas, y muy diferentes, aun manteniéndose idéntico el genoma. Estas modificaciones tienen lugar independientemente del medio, y no obedecen a una necesidad para la supervivencia o adaptación. Obedecen más bien a la estructura del genoma y dinámica del genoma y. por tanto, de la dinámica de la expresión del mensaje genético. En este caso hablamos de selección interna.”[3]

El proceso evolutivo no tiene como regla la rigidez ni el determinismo, por el contrario, es un proceso dinámico que recibe en forma permanente nueva información que le permite la indeterminación y el cambio.

Nuevamente podemos preguntarnos si la aplicación de estas técnicas tendrá algún impacto evolutivo ya no de carácter individual sino como especie. Sólo tenemos interrogantes.

 

De acuerdo a lo presentado hasta aquí podemos inferir que:

1.      El ovocito es una célula altamente diferenciada, que aporta no sólo información genética a través del DNA nuclear y mitocondrial sino que contiene en su citoplasma moléculas (proteínas que cumplen el rol de factores de transcripción y RNA mensajeros inactivos) que serán fundamentales en la transmisión del segundo nivel de información o epigenético, que es el que dejará su impronta en el proceso de embriogénesis.

2.      Existirá necesariamente un diálogo a nivel molecular entre el núcleo del ovocito o del cigoto implantado y los componentes del citoplasma del ovocito de la donante o del cigoto resultado de la fecundación de la donante. En ese nivel ya existe  transmisión de información epigenética.

3.      El ovocito de la donante no aporta solamente las mitocondrias al nuevo embrión, sino que el nuevo ser tendrá en su constitución una participación real de tres progenitores.

4.      No tenemos información científica de las consecuencias de esta experimentación, pero es probable que la información de segundo nivel pueda verse afectada.

5.      Al realizar la técnica, por arrastre se puede traspasar al ovocito de la donante o al cigoto resultado de la fecundación del ovocito de la donante material citoplasmático. Por ejemplo mitocondrias con su correspondiente DNA circular de doble hélice, RNA mensajero, factores de transcripción. Es impredecible la consecuencia de la simultaneidad de estas estructuras y moléculas en la embriogénesis.

6.      Los cambios y la carga genética se transmitirán a la descendencia.

7.      Los cambios de la información genética constituyen un factor evolutivo principal. Si la modificación afecta a la información genética (contenida en la secuencia de nucleótidos) se habla de microevolución, pero si el cambio afecta a la información epigenética se trata de un proceso macroevolutivo. Es por lo tanto  impredecible, si tal nivel de experimentación y manipulación sobre embriones humanos,  pueda llegar a tener alguna incidencia en términos macroevolutivos.

 

Análisis antropológico – filosófico

El tema de fondo es establecer el estatus moral del embrión humano. Llegar a ver en profundidad cuál es su realidad objetiva.

Ya hemos establecido desde el aporte de la ciencia que se trata -desde el mismo momento de la concepción- de un ser humano. Inicialmente, su corporeidad es unicelular, pero no por  ello deja de ser la forma de un ser humano. No existen saltos en su realidad  biológica. Es el mismo ser biológico que se desarrolla en el tiempo.

Desde el aporte de la antropología filosófica hablamos de  persona humana, considerando a la misma -tal como fuera definida por Boecio- como “unidad substancial de naturaleza racional”

En esa unidad substancial de cuerpo y alma espiritual radica la esencia del ser de la persona. ¿Desde cuándo hablamos de persona humana? Desde el momento de la concepción, no existen saltos en su realidad ontológica. Es la misma persona que se presenta en el tiempo. Desde su concepción hasta su muerte natural.

El valor que se encuentra en juego es la dignidad humana y su expresión que es el resguardo de la vida y la integridad, en este caso del embrión humano. El embrión humano es persona desde la concepción y por lo tanto tiene dignidad humana. Ésta -como todo bien inherente- se encuentra también, desde el inicio de su vida.

 

Consecuencias éticas para la praxis operativa

La técnica de fertilización in vitro con tres progenitores, constituye desde la medicina asistencial un medio desproporcionado y por lo tanto ilícito como forma de tratamiento del grupo de enfermedades conocidas  mitocondriales. Es desproporcionada su implementación ya que utiliza al embrión humano, como medio experimental sometiéndolo a manipulación  y destrucción. El marco referencial de la dignidad humana es abolido y la vida y la integridad pasan a ser objetos de rentabilidad.

Si consideramos que los representantes legales autorizan la aplicación de la misma, considerando que es un medio ordinario, esto no puede rebatir el análisis de desproporcionalidad dado desde la medicina, ya que la ilicitud en la praxis surge como consecuencia de realizar actos sobre seres humanos que finalizan con la manipulación de su patrimonio genético, ponen en riesgo su integridad y en la mayoría de los casos los embriones utilizados son destruidos y descartados.

Desde la investigación médica la fertilización in vitro con tres progenitores es una técnica experimental y es ilícita la experimentación sobre embriones humanos, como sobre cualquier persona en cualquier circunstancia o etapa de su existencia. Todas las personas somos iguales en dignidad y no existen saltos cualitativos ni cuantitativos sea cual sea la circunstancia individual. Este principio de igualdad nos hermana y protege sobre el intento de unos de apropiarse de la vida y la integridad de otros. Pero en este caso es la vida naciente la que es avasallada.

Hay otro tema de consideración y es la experimentación sobre el patrimonio genético de seres humanos, en este caso en la etapa inicial de la vida, y su impacto sobre la especie humana como tal.

¿Es lícito experimentar sobre cuestiones que nos definen como humanidad?

 

 

CONTEXTO CULTURAL ACTUAL: “UMBRALES DE HUMANIDAD”

 

En el año 2010 en ocasión de la redacción del libro “El embrión humano un fin en sí mismo”, realizamos un análisis del contexto cultural en referencia al inicio de la vida. Por su vigencia lo compartimos en este trabajo:

“La situación cultural actual atraviesa una profunda crisis de valores observándose que la referencia para la toma de decisiones deja de ser la verdad objetivamente fundada y pasa a estar determinada por la opinión subjetiva y muchas veces cambiante de algunos.

El anhelo por alcanzar la verdad se desvirtúa y el objetivo se convierte en la satisfacción  de las aspiraciones individuales.

El concepto mismo de libertad pero como libertad relacionada a la responsabilidad y referida a la vida se pierde, y prevalece en forma exclusiva la autonomía. Es entonces que la libertad disociada de su esencia, o sea su hermandad con la verdad, se torna en mera satisfacción de los deseos personales.

Al perderse el vínculo constitutivo de la libertad con la verdad, el hombre se transforma en un ser destructivo del otro y de sí mismo; reniega de su esencia, de ser mejor persona y de su vocación a la trascendencia desconociendo que no es la opinión subjetiva lo que determina el accionar ético sino su orientación a la verdad. El hombre actúa libremente cuando su acción está referida a la verdad y es ésta la que lo moviliza, lo saca de la indiferencia y lo compromete con su mismísima interioridad, ser libre es justamente respetar la propia esencia, es orientar la acción exclusivamente a la verdad.

Pero, ¿cuál es la verdad en el tema de la vida?

La verdad es descubrir a través de una mirada contemplativa la acción de Dios, su presencia en la obra creada y especialmente ver en el hombre a un ser creado a su imagen y semejanza, sin saltos cualitativos de ningún tipo. Sin grados de cualificación antropológica ni cronológica. Sin saltos en la valoración ontológica, sin ningún tipo de gradación ni de discriminación, sin umbrales de humanidad.

¿Cuál es límite de la condición humana que nos permite apoderarnos de la vida del otro, instrumentalizarlo y someterlo a nuevas formas de esclavitud para nuestro beneficio?

¿Quién puede determinar y en virtud de qué concepto cuál es el umbral de la humanidad?”[4]

 

EL EMBRIÓN HUMANO: UN FIN EN SÍ MISMO

 

“La persona es un fin en sí misma, nunca un medio. Ser fin en sí mismo es inherente a la persona y por lo tanto a su dignidad de origen y de fin. Pero podemos preguntarnos: ¿Qué significa ser fin en sí mismo?

Ser fin en sí mismo significa ser un ser al que se le ha dado como fin participar de la esencia divina. Ser fin en sí mismo es inherente al ser y no reviste relación alguna con ninguna circunstancia externa al ser, ni con elementos temporales de la condición física como lo puede ser la fase del desarrollo. Se es fin en sí mismo desde la concepción hasta la muerte natural y aún más allá del tiempo.

Hemos visto como la persona humana es fin en sí mismo y cómo en ninguna fase del desarrollo puede constituirse en un objeto de uso instrumental, por lo tanto, el embrión humano, persona desde la misma concepción, es fin en sí mismo y sólo desde su mismísima realidad ontológica debe ser considerado. La mirada de la humanidad frente a este ser debe ser la que promueve el respeto a su dignidad, cuida su integridad y tutela el valor fundamental del don de la vida.

¿Qué otra actitud que no sea el respeto puede suscitar en la conciencia del otro, un ser cuya realidad humana natural se caracteriza por poseer una inteligencia que busca la verdad y una voluntad que ama el bien?

Un embrión humano de pocas células es en cuanto persona un fin en sí mismo, y no un medio que puede ser utilizado en función de expectativas de otros, ni siquiera las de los propios padres.

Ser fin en sí mismo implica ser un ser cuya vocación es la trascendencia y la libertad su herramienta, pero una libertad cualificada en el sentido del bien.”[5]

 

CONCLUSIONES

 

La implementación de técnicas de fertilización in vitro con tres progenitores es muestra de cómo a modo de “pendiente resbaladiza” se han ido corriendo los límites éticos del respeto a la dignidad humana. La vida y la integridad en la fase inicial de la vida carece de valor y los embriones humanos se constituyen en un medio a utilizar en el rango de la rentabilidad al sistema.

No sólo son los embriones humanos los que han sido reducidos a ser objeto de uso para cumplir intereses de terceros, también lo es la mujer que participa como donante de ovocitos, el varón que podría eventualmente participar como donante de espermatozoides  sin ser en realidad miembro de la pareja, los propios progenitores que podrían desconocer las implicancias biológicas reales de tal procedimiento. En fin, todos de algún modo, con conocimiento o careciendo del mismo, han sido reducidos y puestos al servicio de una cadena de producción. El fin es obtener el mejor bebé de diseño y el medio es el embrión humano.

Hasta la ciencia es utilizada con un criterio de productividad al ser manipulada en la comunicación de datos que necesariamente tendrían que ser dados a aquellos que legislarán sobre el tema y a aquellas familias que padecen de formas implacables de enfermedad, en este caso mitocondrial. La ciencia con el tiempo seguramente llegará a dar una respuesta, que utilice medios éticos, a esta problemática.

Si con la información dada por la bibliografía científica -al alcance de los profesionales que trabajan en el área- se puede concluir que las técnicas son altamente inseguras para los embriones y es impredecible su impacto a corto plazo en forma individual y a largo plazo para la humanidad ¿por qué se insiste con su implementación? ¿Hasta dónde llegará esta peligrosa pendiente resbaladiza?

Desde la ética la única argumentación válida es que todos -por ser personas- somos iguales en dignidad y por lo tanto, es la vida y la integridad de todos la que se debe respetar. No importan las notas circunstanciales.

En el tratamiento que le demos al más pequeño de nuestros hermanos, la humanidad entera es interpelada. Sólo tenemos que tener en cuenta que siempre es un fin y nunca un medio.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Natalia López Moratalla, Carlos de Miguel Vazquez, María Font Arellano y Esteban Santiago Calvo. La dinámica de la evolución biológica. Más con más. EUNSA, primera edición 2009.  Cap. 2, pág. 117-118.

 

Natalia López Moratalla, María J. Iraburu Elizalde. Los quince primeros días de una vida humana. EUNSA. Segunda edición 2006. Cap. 2, pág. 57.

 

Natalia López Moratalla, Carlos de Miguel Vazquez, María Font Arellano y Esteban Santiago Calvo. La dinámica de la evolución biológica. Más con más. EUNSA, primera edición 2009.  Cap. 1, pág. 65.

 

Passo Elena Rita. El embrión humano: un fin en sí mismo. Editorial Dunken, primera edición 2010. Cap. 2, Pág. 47 Y 48.

 

Passo Elena Rita. El embrión humano un fin en sí mismo. Editorial Dunken, primera edición 2010. Cap. 3, pág. 103-104.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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