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domingo 10 de septiembre del 2017

MATERNIDAD SUBROGADA . Análisis desde la bioética. I PARTE

MATERNIDAD SUBROGADA

 

Análisis desde la bioética

Autora: Raquel Bolton

 

 

 

Introducción
1. La maternidad como don
2. Maternidad subrogada: Significado y origen
2.1 Formas de maternidad subrogada
2.2 Reproducción artificial: Una técnica clave en la maternidad subrogada
2.2.1 Causas de esterilidad / infertilidad
2.2.2 Técnicas según complejidad
3. Análisis bioético de la maternidad subrogada
3.1 Aporte científico a la relación madre - hijo
3.2 Consideraciones antropológicas
3.3 Reflexión ética
3.3.1 Fertilización artificial
3.3.2 Mujer que lleva adelante el embarazo
3.3.3 El derecho del niño
3.3.4 Nuevo paradigma en el concepto de filiación
4. Conclusión

Notas y Bibliografía

 

Introducción
Todo principio desde lo ético o moral  es un juicio práctico que conlleva la aceptación de un valor, cuando hacemos referencia al tema de la vida, ese valor, es la propia dignidad. En la fecundación se inicia el itinerario de un nuevo ser, que confiado por la naturaleza al cuidado de la madre, exige respeto absoluto y ser  tutelado  eficazmente. En el orden del ser, su individualidad  e inviolabilidad confirman la unidad sustancial de una vida humana en singular.

 

1.   La Maternidad como Don 
La realidad biológica y psíquica de la mujer la constituye en el ser al que Dios ha elegido desde el inicio de los tiempos para darle el don de la Maternidad.
“La maternidad de la mujer, en el período comprendido entre la concepción y el nacimiento del niño, es un proceso biofisiológico y psíquico que hoy día se conoce mejor que en tiempos pasados y que es objeto de profundos estudios. El análisis científico confirma plenamente que la misma constitución física de la mujer y su organismo tienen una disposición natural para la maternidad.” Juan Pablo II (M.D 18)[1] 
Ser madre está unido a la estructura personal de la mujer, que es vivida en la dimensión personal del don, se traduce en su manera de expresar el amor, de vivir las relaciones interpersonales y en la misión que Dios le confiere en la vida. La afectividad entendida como capacidad de amar y ser amado es una dimensión fundamental en la persona humana, que anclada en la sexualidad se manifiesta en la mujer con características propias de expresión. Su delicada intuición, su capacidad de empatía y comprensión, le posibilitan encontrar formas de realización personal, aún en la circunstancia donde no hay generación biológica.

2.  Maternidad Subrogada: Significado y origen
La maternidad subrogada, junto a otros nombres - gestación sustitutiva y alquiler de vientre-  denominan habitualmente  la práctica en la cual una mujer, previo acuerdo de las partes, se compromete a llevar adelante un embarazo y entregar al niño  en el momento de nacimiento a una pareja o persona, renunciando a sus propios derechos como madre; frecuentemente es realizada a cambo de dinero.  Las  motivaciones que pueden llevar a una pareja o persona, a solicitar esta práctica son variadas, entre ellas se comparten:

·         Esterilidad/Infertilidad  de la persona o pareja, para llevar a término un embarazo

·         Incapacidad para soportar “posibles consecuencias” que podrían ocurrir en la etapa gestacional

·         Parejas del mismo sexo, que plantean la necesidad de ser padres

·         Hombre o mujer,  que manifiesta el deseo de tener un hijo

En el año 1976, en Estado Unidos se concretó el primer acuerdo de maternidad subrogada, a través de una inseminación artificial, quién lo patrocinó fue el abogado Noel Keane, quién creó el Surrogate Family Service Inc.

Un  controvertido caso  de maternidad subrogada,  puso el  tema  en debate   en Estados Unidos
-caso Baby M- la mujer gestante Mary Beth Whitehead de 29 años de New Jersey, firmó un contrato el 6 de febrero de 1985, de tener un hijo para William y Elizabeth Stern.

Por el contrato arreglado con  el Centro de Infertilidad de Nueva York,  la Sra.Whitehead accedióa que: “en el mejor interés del niño, no desarrollaría ni intentaría desarrollar una relación padre-hijo con ningún niño (...) que pudiera concebir (…) y dejaría libremente la custodia a William Stern, padre natural, inmediatamente después del nacimiento del niño; y renunciaría a todo derecho materno al mencionado niño según este acuerdo”. La Sra. Whitehead recibiría 10.000 dólares de “compensación por los servicios y los gastos” del Centro de Infertilidad como parte de un total de aproximadamente 25.000 dólares, que el Sr. Stern accedió a pagar al Centro. Del resto, 5.000 dólares, se destinaban a los costos médicos, legales y de seguros de la Sra. Whitehead durante el embarazo, y de 7.500 a 10.000 irían a parar al Centro en concepto de minuta.”[2]

Después de nacida su hija, la Sra. Whitehead y su marido decidieron no entregarla al matrimonio contratante. La madre gestante había sido inseminada con semen del varón de la pareja y  los tribunales después de muchas apelaciones otorgaron la custodia de la niña al padre biológico, permitiendo a  la madre sustituta poder visitarla.

2.1  Formas de Maternidad Subrogada
Se analiza a continuación distintas formas de maternidad subrogada, según los casos que puedan plantearse:

·         La pareja comitente aporta el material genético en su totalidad.

·         La madre sustituta aporta el óvulo, para ser fecundado con el esperma de la pareja comitente, una tercera persona anónima o conocida.

·         Elección de Subrogación por parte de varones: Óvulos de la gestante u otra mujer con:

·         Semen de uno de ellos, si son pareja

·         De ambos combinados -azar-

·         A través de un banco de semen

·         Embriodonación: Material genético donado

 

2.2  Reproducción Artificial: Una Técnica clave en la Maternidad Subrogada

Las mismas se definen como: Conjunto de técnicas que tienen como objetivo, lograr un embarazo a término, permitiendo asistir a un proceso generativo que por diferentes razones no se produce en forma espontánea y natural.

En la literatura científica, la situación de una pareja que presenta incapacidad para tener hijos se clasifica del siguiente modo:

·         Esterilidad: La pareja nunca logró un embarazo. Primaria: Después de intentarlo durante un año. Secundaria: Luego de tener el primer hijo, la pareja no logra otro embarazo, tras intentarlo dos años.

·         Infertilidad: El embarazo se logra, pero no llega a término. Primario: La pareja consigue la gestación, pero el embarazo no llega a término. Secundaria: Tras haber logrado un embarazo y parto, la pareja no consigue otro embarazo a término”[3]

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la esterilidad y la infertilidad como patologías y por lo tanto, las parejas que las padecen deben recibir tratamiento.

2.2.1 Causas de Esterilidad / Infertilidad

 

Dentro de las causas médicas mencionamos aquí, las más frecuentes que impiden la gestación en la mujer: alteraciones en la ovulación, disfunción glandular, infecciones, malformaciones, consumo de drogas, causas inmunológicas, utilización de anticonceptivos, alteraciones en la motilidad y permeabilidad de las trompas uterinas. Una trompa estenosada u ocluida no permite la unión de los gametos femenino y masculino.   
En el hombre: la ausencia y  baja producción de espermatozoides junto a  la anormalidad en su estructura, configuran dos de las causas más comunes en el hombre. Se calcula 100.000.000 de espermatozoides por ml de semen, una disminución por debajo de 20 millones /ml es considerada causa de esterilidad (oligozoospermia).
Dentro de las causas socio-económicas, se argumentan con más insistencia, el privilegiar una mejor calidad de vida antes de planificar una familia y la realización en el plano profesional de la mujer.

2.2.2 Técnicas según la complejidad

Técnica de Baja Complejidad: Inducción a la ovulación
Técnica de Mediana Complejidad: Inseminación artificial: Homóloga / heteróloga
Técnicas de Alta Complejidad más utilizadas: Fertilización in vitro con transferencia                   
embrionaria. Inyección Intracitoplasmática de  Semen

La fecundación “in vitro” heteróloga indicada frente  a un caso de esterilidad, con imposibilidad  de producir gametos, ya sean masculinos o femeninos, incorpora la presencia de una donador o donadora.
“Por diversos motivos la esterilidad y la infertilidad ha crecido hasta afectar al 15% de las parejas. Y al tiempo, en la percepción social, el deseo de un hijo se ha transformado en derecho a conseguir descendencia en pareja, o en solitario. Así la práctica de estas técnicas se ha convertido en un lucrativo negocio en el que no se exige garantía de lograr un embarazo y menos aún un nacimiento. La oferta actual en cualquier centro de Reproducción Asistida va desde la posibilidad de disponer de gametos de donantes anónimos, a la transferencia al útero de embriones previa selección de sus características, congelación-almacenamiento y diagnóstico previo a la transferencia de los embriones generados.”[4]

   3.  Análisis bioético de la maternidad subrogada

El siguiente modelo de análisis presenta  el  discernimiento  entre la posibilidad técnica y la licitud ética, en el abordaje en una  problemática compleja con implicancias ética-jurídicas, que comprometen la vida humana.
“La autogénesis del embrión se efectúa de manera tal que la fase sucesiva no elimina a la anterior, sino que la absorbe y la desarrolla según una ley biológica individualizada y activamente controlada.”[5]

   3.1  Aporte científico a la relación madre - hijo: 
Un enfoque bioético brinda la posibilidad de fundamentar desde lo científico, antropológico y ético una realidad que necesita ser comunicada y compartida. Para esto, es necesario comprender qué pasa en la vida humana en sus fases iniciales y las relaciones que se van gestando durante su desarrollo.

“La fecundación comienza con el reconocimiento específico de los gametos de los padres, que da lugar a un intercambio de señales moleculares que permiten la activación mutua en etapas sucesivas. Para que esto ocurra es necesario que los gametos se encuentren en un estado de inactivación o silenciamiento de la expresión génica y que tal situación sea eliminada por la presencia e interacción con el otro gameto.”[6]
Inmediatamente después de la fecundación comienza el desarrollo celular. Desde el primer día el embrión comienza a comunicarse con la madre a través de interleuquinas IL-1, las cuales interactúan con receptores específicos de las trompas uterinas. Se  inicia así un encuentro que dará paso a una historia, generada por un   diálogo mediado por moléculas.
De no existir un sistema inmunológico materno tolerante, el embrión sería espontáneamente rechazado, pero gracias a su presencia, son desactivados todos los procesos biológicos naturales que la defienden contra todo cuerpo extraño. [7]
En el día tres, el embrión está formado por ocho células, éstas comienzan a diferenciarse en células pluripontenciales  marcando distintos procesos de maduración. En estado de blastocisto – quinto día- comienza a prepararse para su recorrido en dirección a la cavidad uterina. En las distintas etapas de la vida, diversos fenómenos acompañan la vida celular, proliferación, diferenciación y  muerte programada de células embrionarias; la diferenciación es el proceso que origina la diversidad celular,  mediante la adquisición de diferentes funciones por grupos de células. En su mayor parte este proceso se da, o al menos se inicia, en el desarrollo embrionario.”[8]
Una íntima relación entre madre e hijo, se hace presente en cada secuencia del desarrollo intrauterino, el diálogo molecular  se complementa  con moléculas de superficie, que actúan a modo de piel y factores intrínsecos por parte del embrión que le otorgan la vitalidad necesaria para recorrer los 5 primeros días con energía que le es propia.
Al producirse la implantación en la pared endometrial - primera semana -  el embrión penetra en las capas del endometrio para tomar contacto con los vasos sanguíneos maternos y  recibir la energía necesaria para su desarrollo. Este momento marca la  presencia de un diálogo tisular.
“A lo largo de la vida del individuo, éste sin estar prefigurado ni estrictamente determinado por la dotación genética recibida de los progenitores, mantiene gracias a ella su identidad biológica,  al tiempo que durante su desarrollo va recibiendo nueva información que proviene del medio. De este modo, la interacción de los componentes del medio interno y externo, y el soporte material de la información genética- la secuencia de nucleótidos del polímero DNA-, cambia constantemente a lo largo de la vida del individuo, y con ello, a su vez, el estado del viviente mismo. Hay, por lo tanto, en el ser vivo una emergencia de nueva información a la que se denomina información epigenética. El paradigma epigenético encierra en sí y reúne dos conceptos clave. Por una parte, este concepto de emergencia de propiedades: cada nueva organización que aparece en el desarrollo del ser vivo presenta unas capacidades que no están contenidas en los materiales constituyentes, de modo que cada nivel de organización es siempre más que la simple suma o mezcla de los materiales de partida. Y, por otra, la noción de  la necesidad de la interacción con el medio para el despliegue de la nueva ordenación de los materiales y la emergencia de las nuevas propiedades.”[9]

 

   3.2  Consideraciones antropológicas
Dios ha decidido llamarnos a la vida, darnos una individualidad única y es innegable reconocer el valor sagrado dado por Él, le corresponde entonces al hombre custodiar, respetar y promover el don recibido. La  participación especial de la mujer en la “obra creadora” de Dios y la generación  de un hijo, es un acontecimiento esencialmente humano y trascendente. 
“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador.” (GS 19)[10] 
Para algunas corrientes filosóficas el embrión humano no debería considerarse persona. Desde esta postura es necesaria la presencia de una sensibilidad consciente que se exprese a través de un sistema nervioso central. Esta visión sensitiva, avala el concepto de persona vacío de significado en las etapas biológicas que carecen de la capacidad de sentir dolor o expresar distintas sensaciones, otras posiciones resaltan la importancia en las relaciones humanas, siendo ésta  la medida para valorar a la persona humana.  Desde una visión antinaturalista se postula la irrelevancia de lo aportado por la biología para definir el estatuto ontológico del embrión.  
Algunos autores prefirieron optar por una posición práctica, frente a la pregunta sobre el       estatuto del embrión humano, según ellos, dada la imposibilidad  de ponerse de acuerdo acerca del ser del embrión conviene establecer de común acuerdo la responsabilidad colectiva frente a él. Se pone entre paréntesis la realidad del sujeto para confrontar la pregunta acerca del hacer a la luz de lo postulado por la ley. Desde esta perspectiva resulta irrelevante la pregunta acerca de qué es o quién es el embrión humano, para darle paso a la pregunta acerca de qué dice la ley, respecto de lo que yo puedo hacer con el embrión. [11]
La visión ontológica sustancialista funda el concepto de persona en razón de su  sustancia, el comenzar a ser y la existencia como tal, son procesos sin saltos cualitativos.  El ser humano se  distingue  de  otras especies por la presencia de un cuerpo y un alma, unidos en una única sustancia y no por su funcionalidad  manifestada en el conjunto de operaciones. 
Se reconocen las dimensiones:

·         Biológica: A través de la activación por el espermatozoide, el ovocito -célula haploide- se transforma en embrión unicelular, con estructura coordinadora que se automantiene y autoconstruye.

·         Espiritual: El embrión humano posee una finalidad que le es propia, es único e irrepetible y forma parte de un proceso con cambios cualitativos, que también se dan a nivel biológico con la característica de ser coordinados, continuos y graduales.


Cada secuencia molecular y celular, marca una actividad intrínseca bajo el control del nuevo genoma humano, para un momento preciso  en el marco de una coordinaciónprogramada para tal fin.

La unión de los gametos femenino y masculino, a través de sus pronúcleos, determinan que cada etapa jerarquiza la anterior, el proceso no se interrumpe; evidenciándose una continuidad que caracteriza al desarrollo embrionario. El embrión humano no es una persona en potencia, es un ser completo en función y estructura, teniendo sus capacidades potencialmente preparadas, para ser desplegadas a través de una gradualidad, que hace explícita una necesidad biológica, que necesita ser expresada.

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