El
Consorcio
de
Médicos
Católicos
atento
a
las
pretensiones
de
redefinir
el
concepto
de
matrimonio,
expresa
una
vez
más
su
compromiso
de
promover
y
defender
el
respeto
a la
vida
humana
y a
la
familia.
1.
Recordamos
que
esta
materia
atañe
a la
ley
moral
natural,
y
por
lo
tanto
exponemos
nuestras
razones
no
solamente
a
los
creyentes
sino
también
a
todas
las
personas
de
buena
voluntad.
2.
El
concepto
natural
y
básico
sobre
el
matrimonio
y la
complementariedad
de
los
sexos
propone
una
verdad
puesta
en
evidencia
por
la
recta
razón
y
reconocida
como
tal
por
todas
las
grandes
culturas
del
mundo.
Ninguna
ideología
puede
cancelar
del
espíritu
humano
la
certeza
de
que
el
matrimonio
existe
únicamente
entre
dos
personas
de
sexo
opuesto,
que
se
perfeccionan
mutuamente
para
colaborar
con
Dios
en
la
generación
y
educación
de
nuevas
vidas.
3.
Toda
la
ley
civil
debe
ser
reflejo
de
la
ley
moral
natural,
de
lo
contrario
será
una
“ley
inicua”,
a la
cual
existe
la
obligación
moral
de
oponerse.
4.
Las
legislaciones
favorables
a
las
uniones
homosexuales
son
contrarias
a la
ley
moral
natural
porque
confieren
garantías
jurídicas
análogas
a
las
del
matrimonio
a
las
uniones
entre
personas
del
mismo
sexo.
El
Estado
no
puede
legalizar
estas
uniones
sin
faltar
al
deber
de
promover
y
tutelar
una
institución
esencial
para
el
bien
común
como
es
el
matrimonio.
5.
El
respeto
hacia
las
personas
homosexuales
no
puede
en
modo
alguno
llevar
a la
aprobación
del
comportamiento
homosexual
ni a
la
legalización
de
las
uniones
homosexuales.
Los
hombres
y
mujeres
con
tendencias
homosexuales
deben
ser
acogidos
con
respeto,
compasión
y
delicadeza.
Se
evitará,
respecto
a
ellos,
todo
signo
de
discriminación
injusta.
6.
Por
lo
tanto
el
Consorcio
de
Médicos
Católicos
reafirma
que:
“el
bien
común
exige
que
las
leyes
reconozcan,
favorezcan
y
protejan
la
unión
matrimonial
como
base
de
la
familia,
célula
primaria
de
la
sociedad.
Hay
que
defender
tales
valores,
para
el
bien
de
los
hombres
y de
toda
la
sociedad”.